¿Quiénes somos?

Quienes hacemos La Plaga, somos tres educadores costarricenses que también hemos tenido alguna formación artística. Los tres somos defensores del idioma materno, aunque desde distintas posiciones. Uno es terriblemente dogmático, otro pragmático y el tercero, Roncahuita, que es el que firma, prefiere ocuparse de Cinearte, aunque hace sus contribuciones a La Plaga.


Tenemos a su disposición tres diccionarios (pulse sobre los enlaces para ir a ellos) :



Cuando hablen o escriban por favor...

" A SHAKESPEARE LO QUE ES DE SHAKESPEARE Y A CERVANTES LO DE CERVANTES."



domingo, 19 de septiembre de 2010

La RAE: ¿Limpia, fija y da esplendor?

La imagen corresponde a un recorte de la portada de la bitácora amiga.


Hola:

No sé si no os voy a terminar hartando con mi prosa...

En espera de que no sea así, os pongo a continuación algunas reflexiones más:

¿Ni limpia, ni fija, ni da esplendor?

De ser así, ¡buen ejemplo tenemos aquí de la imprecisión y confusión que caracterizan nuestra decadencia!

Es posible que, como lo dice Sergio Román, la Academia se deje llevar por “la oferta y la demanda”.

Para explicarlo, podríamos aludir primero al simple mecanismo concreto de los teclados: por ejemplo, a mí me cuesta 5 operaciones distintas y/o simultáneas para escribir “á”, o “í”, o “ñ” en un teclado francés. En esta época nuestra de velocidad y precipitación —¿para ir a dónde?—, en la que, más que nunca, el tiempo es dinero, eso se puede entender, pero no perdonar.

Segundo, para analizar este fenómeno lingüístico, voy a valerme de una comparación entre el francés y el español. La ortografía del francés, a menudo, es aberrante, y eso se debe en parte a su idiosincrasia: una lengua de salones, de aristocracia urbana ociosa, en un siglo de afectación, y también a los copistas medievales que, para ganar más dinero, “alargaban las líneas” con letras dobles... Por este motivo, se pueden perdonar algunas faltas en unos sustantivos.

En cambio, el español, lengua más concreta, más de campesinos pragmáticos y parcos, se presta menos a estos laberintos ortográficos, y por lo tanto esas faltas se justifican menos.

Ahora bien, hay que distinguir, por una parte las rarezas ortográficas puramente léxicas, y por otra las faltas que afectan la sintaxis, portadora del pensamiento.

En efecto, la imprecisión y el laxismo en la lengua perjudican directamente el pensamiento: a expresión deficiente e incorrecta, pensamiento deficiente e incorrecto.

Además, a expresión lingüística pobre, expresión corporal contundente para compensar. O sea, incremento de la violencia.

Y con eso vuelvo a mi tema (en femenino, ¿eh?) : ¿cuál es el huevo, y cuál es la gallina? Tengo, para mí que la dejadez que se está observando en la ortografía no es más que el síntoma de la pérdida generalizada de los tradicionales modelos estructurantes —y eso sí, eminentemente cuestionables— que hasta aquí han imperado.

En una época en que sólo se cotiza “la ruptura”, en todos los ámbitos, ¿quién se atreve a cuestionar el modelo sin miedo a pasar por un reaccionario?

A pesar de todo lo dicho, mantengo mi firme admiración hacia la Real Academia de la Lengua; sólo la puedo invitar a que se ciña más a su lema, " Limpiando, fijando y dando esplendor."

Muy cordial saludo.


Jouet_Rustique

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