¿Quiénes somos?

Quienes hacemos La Plaga, somos tres educadores costarricenses que también hemos tenido alguna formación artística. Los tres somos defensores del idioma materno, aunque desde distintas posiciones. Uno es terriblemente dogmático, otro pragmático y el tercero, Roncahuita, que es el que firma, prefiere ocuparse de Cinearte, aunque hace sus contribuciones a La Plaga.


Tenemos a su disposición tres diccionarios (pulse sobre los enlaces para ir a ellos) :



Cuando hablen o escriban por favor...

" A SHAKESPEARE LO QUE ES DE SHAKESPEARE Y A CERVANTES LO DE CERVANTES."



jueves, 22 de septiembre de 2011

Sergio Román : Carta al Ministro de Educación de Costa Rica

Publicaremos, con la autorización del autor, poco a poco, una colección de "Cartas al idioma castellano" escritas por el distinguido maestro y buen amigo de "La Plaga", don Sergio Román Armendáriz.

CARTAS AL IDIOMA CASTELLANO (1)

Ministro Leonardo Garnier
San José, 13 de abril, 2010
CARTA a don Leonardo Garnier, Ministro de Educación de Costa Rica / @ S.O.
Señor Ministro: Saludo a usted.

Acerca de la "poca preparación de colegiales en Física y Química" (La Nación, K 13 abril 2010, pág. 5A) y al fracaso en sus estudios universitarios, el periodista Jairo Villegas (con la colaboración de Ingrid Morales, corresponsal) acaba de publicar un texto informativo que resume causas del problema y medidas correctivas, diagnóstico útil.
 Quizá, este nudo gordiano presenta dos extremos: el flaquísimo vocabulario de nuestros jóvenes, factor que no se toma en cuenta cuando se programa un curso pues el dominio lexical se da por un hecho obvio y en mágica expansión que, por lo tanto, no merece ser enfatizado pero cuya omisión es una de las causas de la deficiente comprensión de lecturas, conferencias y demás medios de la parafernalia académica.

El otro extremo es socioeconómico: “¡Primero comemos, después filosofamos!”, cuestión atendible en cualquier agenda política responsable.

Al margen, sugiero volver a diferenciar los variados registros expresivos (el general o universal, el técnico o especializado, y el coloquial o infomal, por ejemplo) pues sólo con “maes”, “tuanis”, “pichazos”, etc.,  no se puede disfrutar ni asumir la complejidad del conocimiento. No se trata de purismos trasnochados sino del afinamiento progresivo de nuestra capacidad neuronal, proceso que se irá manifestando en conceptos y vocablos idóneos para captar los matices y los ecos del mundo, de la sociedad y del ser que fluyen en las ciencias y en las artes. Glosando el proverbio, repetiré: “Para qué queremos paisajes espléndidos, naturales o virtuales, si nuestro cerebro está ciego?” Y, además, queremos que siga ciego.

De ninguna manera, yo estoy contra la jerga coloquial que le pone sal y pimienta a la vida cotidiana, pero ese mecanismo es insuficiente para cultivar el pensamiento más allá del pretil o del barrio o del baño doméstico.

De allí que proponga un paso más, una permanente alianza metodológica entre el español y las demás asignaturas lo cual facilitará la constitución de una real comunidad de aprendizaje. Y si, además, por ideologema o por necesidad, aspiramos a que el país completo cultive el inglés, es conveniente que en la didáctica de tal aspiración palpite una preocupación parecida a la expuesta porque, supongamos, si para manifestarse en la lengua de Shakespeare, los estudiantes sólo contabilizan doscientas o trescientas palabras, entre ellas, las equivalentes a “pichazos”, “tuanis” y “maes”, etc., entonces, tampoco ellos van a asimilar las lecciones respectivas provocando que la inversión de este país de recursos limitados, poco a poco, se vaya erosionando sin sentido. La pompa del bilingüismo habrá estallado desnudando un bimudismo patético.

“Era analfabeto en varios idiomas”, sentenció Borges, mencionando a uno de esos sujetos abortados por el sistema.

Espero no estar bajo los efectos de este ”martes 13 de abril del año dos mil diez”, pero, aun corriendo ese riesgo, reafirmo que sin domesticar el arsenal de las opciones comunicativas de nuestra lengua materna, la educación en su conjunto terminará de convertir lo que pudo ser un camino de prosperidad igualitaria, en un callejón sin salida propicio para fermentar la ley de la selva.

En la nota periodística mencionada se rescata la referencia al “aprender haciendo”. Es verdad. Pero este “aprender haciendo” no se visibiliza sólo por obra y gracia del Espíritu Santo sino que toma cuerpo –en el planeta entero- por medio de esa red humanísima que integran el relatar, el explicar y el describir (con voces y con imágenes) nuestra interacción con la realidad social e íntima.

¿En serio, Costa Rica pretende ser el primer país desarrollado de América Latina? ¡Empecemos reventando el nudo gordiano del lenguaje!

Confiamos en usted, señor Ministro.

Atentamente,

Sergio Román Armendáriz
Profesor pensionado, UCR
www.sergioroman.com
Cc: Personas mencionadas y colegas

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