En los años cuarenta el escritor estadounidense Wilson Tucker usó por primera vez la expresión "Space opera" para referirse a historias que pretendían incluirse en el género de la ciencia ficción pero que exhibían ciertos lugares comunes, ciertos clichés, inexactitudes y fantasías que-por supuesto- no tenían ningún fundamento en el conocimiento científico riguroso o en la lógica científica vigente.
(Por lo general se trataba de historias que trasladaban las aventuras estilo "western" al ámbito espacial, sustituyendo por ejemplo, el caballo por la nave y el "colt" por la pistola láser)
A diferencia de los llamados "space opera", la literatura de ciencia ficción, así como el cine del mismo género se caracteriza por estar fundamentado en el conocimiento científico real, pero extendiéndolo más allá de las posibilidades tecnológicas disponibles en un momento dado. En "Un mundo feliz", los seres humanos son prediseñados genéticamente, cosa que se basa en el conocimiento que en el momento se disponía de las posibilidades futuras de la ingeniería genética y que en la actualidad cada vez resulta menos ficción.
David G. Hartwell y Kathryn Cramer en su antología de "space operas" The Space Opera Renaissance (2006), dicen que no hay consenso sobre lo que es la "space opera", qué autores son un mejor ejemplo de ella o incluso qué trabajos quedarían englobados en tal categoría. Más aún, los autores resaltan que la "space opera" ha tenido diferentes definiciones a lo largo de su historia, que se han visto afectadas por la "moda" literaria del momento. Lo que ahora se conoce como "space opera" es lo que solía ser llamado fantasía científica, mientras que aquello a lo que originalmente se conocía con ese término ha dejado de existir.
Algunos le han traducido como "opereta espacial", pero lo que pensamos es que el término "opereta" en español ha sido reservado en una de sus acepciones para cosas "falsas, afectadas y ridículas", que coincide más con el "space opera" original, no con el moderno.
El subgénero moderno conserva las inexactitudes y la ausencia de rigurosidad científica y agrega, gracias a los medios de la tecnología contemporánea, excesos en recursos visuales y apabullante espectacularidad, por lo general sacrificando la profundidad ideológica y la trama misma.
Así que a nosotros, en La Plaga, ateniéndonos a los criterios y datos anotados ( y otros que en procura de brevedad no incluimos) nos parece que la traducción más cercana, más exacta al español de "space opera" debería ser hoy día "fantasía científica" (fantasía acerca de la ciencia) que la diferencia radicalmente del género de ciencia ficción por las razones anotadas antes.